sábado, 30 de enero de 2010

Otra Ruta, Otro Pueblo, Otro Cuarto de Hotel


Carreteras
Las distancias son enormes
Más allá del horizonte
La Llanura nos espera
A campo traviesa
Hacia donde el sol se esconde
Donde jamás pude ocultar mi corazón

- Gustavo Cerati

Cuando era pequeño y mi uso de razón era más limitado y abrupto, detestaba sin motivo alguno, pasar por las carreteras para llegar a algún destino। No entendía porque habrían de disfrutarse las carreteras, sí lo divertido era llegar। No tienen razón de ser estas cosas más que transportarnos, ó mejor dicho, permitirnos transportarnos de un lugar a otro, pensaba yo।


Conforme fui evolucionando mentalmente, hubo una transformación en mi forma de pensar y me di cuenta de que el momento hay que disfrutarlo (las enseñanzas del carpe diem) aunque no parezca ser agradable. Siempre hay una forma de verle lo bueno a las cosas, y por consiguiente disfrutarlas.

Eso me sucedió con el tema de las carreteras. Un día que me tocó hacer un viaje con mí familia, de unas aproximadamente ocho horas, me di cuenta de que no sólo tenía que esforzarme por que aquello me gustara, sino que quedé fascinado con el viaje en carretera.

Ahora no se si me gusta más estar en la carretera o en el destino final, aunque llegar siempre es bueno. La carretera se me hace un excelente momento de reflexión, donde te das cuenta de todas las cosas que podrías y deberías aprovechar, y que quizás no aprecias tanto. De las mejores conversaciones que he entablado con una persona, ha sido en carreteras. Las carreteras hacen sentir. Es imposible para mí (ahora que me gustan) viajar y no disfrutar el viaje. Aunque hayan dificultades en el camino. ¿Qué no es así la vida? ¿Qué no se nos ponchan las llantas a cada momento, dándonos motivo de reparar esos problemas que tenemos y llegar al destino?

La vida es una carretera. En el transcurso, piensas en todo lo que debes hacer, quieres hacer, debes saber, quieres leer, quieres sentir, quieres ver, quieres pintar y quieres jugar. Al llegar al destino (a la isla en la mayoría de los casos de los regios) te sientes tan satisfecho, que no te queda más que disfrutar de la tranquilidad del descanso. Un momento de fantasía.

Ahora viene la carretera de regreso. De vuelta a la realidad. Con nuevos propósitos. Nuevas metas. Nuevas películas que ver, música que oír, libros que leer, carreras que correr, comida que probar.

Es un momento de ficción, en el que ves la vida que has llevado, desde un punto elevado.

No sé, a mi me gustan las carreteras.

1 comentario:

a.o. dijo...

Wow dude! Me gustó! En efecto, viajar es conmadre.

Mark Twain decía: 'happyness is a journey not a destination'.