Te tomas un café. Con él.
Con el que te dice, que no vas bien.
Te dice que tienes que corregir.
Y te tomas tu café.
-No vas bien, te dice.
Y se toma su café.
-No sirve lo que hiciste, y luego piensas:
-¿Volver a empezar?
El otro sí va bien. Tú no.
Habla y no le entiendes.
Te dice por donde ir. Y no le entiendes.
Te paras. Te ves al espejo. Se refleja un potencial, que indica que si podrás.
Fácil. No.
Posible. Claro.
La niebla se va. Sale el sol.
El trabajo espera, y los resultados se añoran. Un buen día será.
Ya lo haz hecho antes, no es nada nuevo.
Más difícil quizás. Yo se que podrás.
Te sirven más café.
-Mauricio Hernández Cedillo
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2 comentarios:
Acaso hablas de salatiel y tu monografía?
-Gonzalo
Acaso ya tienes un blog?
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