- Sí jefe, en media hora estará el informe en su escritorio.
Sólo quería salir de ahí, ya no soportaba estar en esa apretada oficina, me consumía. ¡Necesitaba escapar!
-No vieja, hoy no voy a salir con mis amigotes, como les dices tú.
-¿Entonces a donde vas a ir en la noche?
-Tengo... emm... una junta con los del negocio que te había contado.
Bueno, al menos no mentí.
-Escucha Roger, tienes que tranquilizarte. Mira, tú no te preocupes, yo paso por ti en la noche, pero cálmate un poco.
¡Ahh... Roger siempre quiere desahogarse de sus amores ( o ex-amores mejor dicho)! No entiendo por que me ha hecho partícipe de ello esta vez, pero como buen amigo ire con él. ¡Qué sacrificado soy!
-Sí compadre, estoy muy contento, hoy mi´jo va a ir a hacerse hombre. ¡Dícelo mi´jo!
Quisiera que hubiera otro modo de demostrarlo, pero si eso me hace estar bien con mi padre, que así sea.
-Sí tío, es cierto.
-Ves compadre, ¡te dije que mi´jo sí es normal!
¡Por fin! El informe está en el escritorio del jefe, mi trabajo por hoy está hecho, y sí, es mi hora de salida. Nada como ir un martes en la noche por unas copas y relajarse un poco.
Esta sí que es vida, luces, música, alcohol y danzas. ¿Qué podría ser mejor?
Extraña sensación. Siento una oscuridad profunda. Pero una oscuridad ténue, aquella en la que nadie se fijaría. Una oscuridad en la que sólo estoy yo, y nadie más. Así me siento.
Nunca me sentí más solo. Es como si yo mismo me engañara. La falsa sonrisa que el dinero me pudo dibujar hace unos momentos, ha desaparecido por completo de mi rostro.
Quizás tener una vida sería bueno.
¿A quién engaño? La felicidad no existe, y lo he comprobado.
-¿Cómo te fue en la junta mi amor?
-No vieja, no quiero hablar ahora, me siento cansado...
-Mírame a los ojos.
Me vió fijamente unos segundos, sabía que mi alma estaba invadida de ansiedad.
-¿Qué pasa? ¿Por qué estás triste? ¿No salieron bien los negocios?
-Charlie, ¿por qué no me siento mejor? Siempre hago esto, y siempre me reanímo. Me siento... vacío.
- No sé Roger, a mi me encantó. Te diviertes, te relajas, y ¡lo mejor! no tienes que hablarle a nadie mañana a ver como está, o sí necesita algo. ¡Es el mejor invento del hombre! ¿Volvemos otro día?
-Míralo compadre, ahora es un hombre. ¿Cómo te fue hijo?
-Bien papá, creo que bien.
-No seas bruto, ¡claro que te fue bien! ¡Ya eres hombre!
-Si papá, que felicidad.
- Mauricio Hernández Cedillo
2 comentarios:
¿tres historias paralelas?
Sabes que amo la melancolía
Buen trabajo.
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