Ya está refrescando. Espero que el sol salga cuando sea hora. Todavía es temprano. No ha llegado ni el camión. Lo bueno es que siempre llega puntual y en consecuencia, yo llego puntual. No quisiera ni acordarme del día que llegué tarde. Que enojado se puso el patrón. Exageró. Pero cuando su secretaria llega tarde, no es tan duro. ¿Por qué será tan malo conmigo? ¿Porque no tengo estudios? ¿Qué por eso soy menos; qué no soy persona? Ahora resulta que las personas tienen un valor directamente proporcional al número o calidad de oportunidades que han tenido. En este mundo no se toma en cuenta el esfuerzo. Yo sólo le agradezco a Diosito y La Virgensita Santísima que me permitieron trabajar en casa de los musulmanes. Ellos sí que eran buenos. Todos los días agradezco que me hayan enseñado a leer y a escribir. ¿Qué sería de mí sin los libros que he leído? No tendría nada. Desearía que ellos no se hubieran ido de la ciudad. No he vuelto a encontrar personas tan buenas. Dios bendiga a esas personas, que les dé más. En cambio, la gente de aquí, es mala. Pocos son buenos. Se quejan del racismo. Ellos son los racistas. ¿Qué no? Es impresionantemente fácil comprobarlo. El racismo no es hacia los de diferente color o forma. Es a los pobres. Qué frío. Lo bueno es que ya viene el camión. Buenos días don Chalío. ¿Cómo amaneció hoy? Llegó puntual como siempre. Se lo agradezco. Sí, ya hace frío, y no me traje nada para cubrirme. Qué guapo señor se subió, y lo mejor, tiene un saco. Lo malo es que también se subió una mujer alta, joven y muy guapa. Muerta de frío, como yo. "¿Puedo ofrecerle mi abrigo, hasta la siguiente parada, que es donde me bajo yo?" Le preguntó a la mujer joven. ¿Lo ven? Hasta los bondadosos lo son. Pudo haberme ofrecido su abrigo a mí. Sin embargo, no lo hizo. ¿Por qué? Quizás mis atuendos un poco sucios, lo hicieron ni siquiera tomarme en cuenta. No importa . He aprendido a vivir con ello. Con el racismo. Los musulmanes me mal acostumbraron. Para ellos yo era su hermana, y me trataban con el debido cariño y respeto. Ya ni la gente buena se acuerda de eso. Que todos somos hermanos. Son malos. Ellos eran buenos. Quisiera no bajarme del camión. Me gusta el movimiento. Las vibraciones. El frío aire que me quema el rostro. Mis brazos entumidos. Sé que abajo será peor. De vuelta al racismo. De vuelta a los gritos. El frío se irá. Si alguien debe tener frío, esa soy yo. Prefiero sufrir frío que maltrato. No es que me peguen. Me tratan diferente. No me escuchan. Como si yo no tuviera nada que decir. Como si no fuera importante. Como si no tuviera frío.
- Mauricio Hernández Cedillo
2 comentarios:
Excelente final Mau!
Representaste las injusticias de México de una manera muy real. Me gustó el personaje... te pusiste realmente en sus zapatos.
Hacia mucho que no leia nada de ti, me da gusto volver a este blog.
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