Como era costumbre, empezó con asesinatos, muertes, robos, crisis económicas aquí y allá, afectados, más de mil, en unos pocos minutos de televisión. Suficiente para atropellar la sonrisa del payaso más gracioso. Sin embargo, no, Íngrid no cambiaba el canal. Ella no podría vivir sin saber qué rayos pasa con su mundo cada día.
Pero ese miércoles cualquiera, sucedió algo gracioso. Una noticia inusual. Ésta, robó la completa atención de Íngrid y de su esposo. Después de cumplir sentencia máxima por homicidio, José Fernando Espinoza de ochenta y cuatro años y antiguo profesor en una universidad, sale en libertad hoy al medio día. Esto fue lo que declaró el ex-preso: Cincuenta años cumplí en la cárcel. Cincuenta años me costó haber cometido un delito tan grave, como lo es privar de la vida a alguien. A uno de nuestros hermanos. No tenía el derecho, pero lo hice. Y peor aún, nadie se dio cuenta. ¿Por qué entregué mi libertad a las autoridades? Hoy confieso, que el único día que no he sido libre, fue aquel día que me tardé en confesar lo que había hecho. Fui más libre en la cárcel que en la prisión de mi conciencia. Hoy me siento feliz y satisfecho por haber pagado mi culpa, según la ley de la Tierra. Hoy puedo decir, que he vivido libre por haber dicho la verdad, a pesar de que, en mucho tiempo no pude traspasar cuatro altas paredes.
Qué estúpido viejo, le comentó su esposo a Íngrid.
Y siguieron viendo las noticias.
- Mauricio Hernández Cedillo
6 comentarios:
qué buen final Mauricio... cuántas personas no actuarán así al ver una declaración de ese tipo? la gente ya sólo actúa por su conveniencia y se burla de aquellos que intentan actuar con responsabilidad..
muy buena manera de cerrar el fin de semana.
me gustó mucho mauricio. el final creo yo le da muchísimo significado.
jp.
Me alegra.
Entonces, este escrito ya sirvió para algo.
Gracias por sus comentarios
Mau, me hizo gracia el final, no lo esperaba... muy bueno, me sorprendiste esta vez
Muy buena mau me gustó mucho jajaja ya me había tardado en dejarte mi post pero he cumplido.
De verdad me gustó y mucho, felicidades.
Escrito bien manejado comparado con otros, empiezas bien pero rematas mejor en los finales; un estilo meramente sobrio sin duda, aunque que aún tiene sus variantes.
Lee siempre tus esritos en voz alta; al final o durante el proceso de los mismos.
Ale Cervantes
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