- ¿Qué haces mami?
- Una cenita rica, hoy vienen tus abuelos. Mira, ayúdame a medir 2 tazas de pepitas. Las vamos a tostar y luego las vamos a moler para el molito verde.
- ¡Que rico mami! Y ¿por qué se llama mole el mole?
-Pues porque todo lo que lleva va molido mijita. Ándale, 2 tazas, bien llenitas.
Después de que María le pasó a su madre las pepitas medidas como le fue indicado, ella las empezó a tostar en el comal y el perfume que éstas despidieron al inflarse llenó la cocina, y sin saberlo, esa fue la razón por la que María ya no quiso abandonar ese pequeño cuarto de piso de mosáicos rojos y blancos, que formaban graciosas figuras geométricas en toda su superficie.
- Fíjate María, los tomatillos ya cuando están bien quemaditos en el comal, ya están listos para molerlos con las pepitas. Es lo padre de nuestra cocina, que descubrimos que los tomates, los chiles y las cebollas quedan mejor en las salsas cuando se tateman a propósito. A tu abuelo y a tu papá le encantan las salsas que hago con todo tatemado. Para este molito, le pongo dos chilitos, para que no te pique tanto, aunque a tu abuela le gusta que pique. Se le pone un poco de caldo donde se coció la carne de puerco para que no quede tan espeso el mole. A ver, ya está el arroz, ya están los frijoles, ya sólo hay que hacer las tortillas y terminar de sazonar el molito, tú me ayudas....
1 comentario:
Un agradable recuerdo se me viene al leer esto. Gracias.
Publicar un comentario